Siempre es un placer y una emoción facilitar talleres de Disciplina Positiva en Escuelas Infantiles como el que celebramos ayer en Pequeñecos.

Volver a la Escuela de la mano de nuestros hijos es una aventura formidable porque mientras que en ellas los pequeños aprenden un millón de cosas que les permiten crecer, nosotros aprendemos a ser padres y madres, una tarea apasionante para la que nadie nos prepara y que requiere de nosotros imaginación, intuición, paciencia y también algunas pautas.

Gracias a María Bodes, su directora, por invitarme a Pequeñecos y por abrir esa puerta a la Disciplina Positiva para que sus papás y mamás aprendan a educar desde el respeto mutuo, la amabilidad y firmeza al mismo tiempo.

 

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