Un Camino real

Este mes de octubre hace justo un año que mi vida dio un giro inesperado. Comparto este aprendizaje porque es de los que verdaderamente llegan, de los reales, de los que te sitúan en un camino que tienes que recorrer quieras o no quieras. 

Comencé a sentirme mal. Al principio lo que sentí era un dolor de espalda parecido a la de una ciática que se resolvió sola. Pero el problema no había hecho más que comenzar... El dolor empezaba a extenderse, cada vez era más incapacitante. Fui al médico, me exploraron, analítica normal, radiografía también, citología incluso por si acaso… todo normal.

Por una parte que todo esté bien alivia, por otra inquieta. No hay nada que esté mal pero yo no estoy bien. Piensas en los años, claro, en mayo me caen 49. Será el tiempo que no pasa sin dejar huella.

Empezar con los analgésicos siempre me había preocupado. Me vienen a la mente las bolsas y cajas de pastillas de mi madre. No quiero naturalizar eso, no quiero acostumbrarme a las pastillas.

En octubre hacía bici estática una o dos veces al día. Mi cuerpo estaba recuperando la forma. El entrenamiento empezó en verano y desde entonces había adelgazado cinco kilos, me sentía mejor físicamente y mi imagen me gustaba más. Pero sentía que algo no funcionaba bien y no sabía qué era. Todavía todo era leve y yo no me podía ni imaginar todo lo que vendría después.

Parece que todo fue a mejor. Los dolores desaparecieron y yo pude dejar los analgésicos que me tomaba de vez en cuando.

Ahora que ha pasado un año y han pasado tantas cosas trato de buscar cuando se gestó el Linfoma en mi y no lo encuentro. Sí sé que octubre es importante porque marca un hito. Este mes hace un año algo empezó a funcionar mal dentro de mí sin que nadie sospechara nada, sin que yo sospechara nada.

El cáncer es silencioso a veces y se confunde y te confunde. No me podía imaginar que lo que empezó tan tímidamente fuese a ser algo tan importante, tan presente el resto de mi vida.

Hoy me doy cuenta de que llevo un año de enfermedad y no puedo evitar completar el pensamiento con “… y lo que queda”. Hoy, habiendo terminado el tratamiento en agosto no sé si las 6 sesiones más las tres de metotrexate (para prevenir el contagio del sistema  nervioso central) van a ser suficientes o habrá que pasar por dos sesiones más, por radiar alguna zona… Todo se ha ido alargando, complicando y alineando para que sigamos jugando con la incertidumbre y a veces el desasosiego.

Siento que estoy en pausa pero he estado caminando siempre. Nunca nos hemos detenido. Todo ha ido pasando y nos hemos ido acoplando, como el que se acuna en una barca que unas veces se mueve más rápida y otras más lentamente.

 

 

 

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